26.1.09

Hoy estoy triste.
No se porque escribo, ni tampoco porque dejo de escribir.
No se porque lloro.
No se quien soy ahora sin ti.
Ni por qué dejaste la ventana abierta al marcharte.
¿Sabes? Por ahí se me escapó la inspiración.
La ilusión se fugó con ella.
Los sueños también.
Aunque creo que esta noche les vi asomarse bajo la cama, para volver a esconderse después. Puede que tengan miedo de los monstruos, no de esos que viven bajo la cama; esos son buenos y se ríen mientras duermo por las noches, cuando sueño contigo.
Ellos temen a esos monstruos que se ven a la luz del sol,de las farolas, o de los que desprende tu sonrisa.
Yo también les tengo miedo, mucho, porque perdí el guión.
Ahora no puedo vencerles.
Hace un año y tres meses me lo diste y fui aprendiéndomelo poco a poco, añadiendo frase tras frase, a veces inventadas, otras encontradas de casualidad en tus pupilas.
Pero lo perdí.
Ya no valía nada.

Este amor se ha vuelto tan grande que paradójicamente ya no le caben las palabras.

19.1.09

Ojala que...


Ojala cuando vuelvas me digas que me has echado de menos. Ojala me abrazaras como solías hacerlo y me susurraras otro de tus preciosos “Te quiero” al oído.
Ojala me besaras con la misma dulzura y me quitaras la ropa lentamente, sin prisa, como antes. Ojala te tumbaras a mi lado en la cama y hundieras tu cabeza en mi pecho. Y enredaras tus dedos en mi pelo.
Ojala que, de nuevo, me llamaras desesperado diciendo que lo estas pasando realmente mal cuando estuvieras mas de un día sin verme. Ojala una tarde llegaras a mi casa para estar conmigo y nos tumbáramos en el sofá sin mas preocupaciones que respirar.
Ojala que cuando vuelvas todo siga como siempre, la misma rutina diaria que tanto nos gustaba.
Ojala que cuando vuelvas no te hayas olvidado de mi. Ojala me sigas queriendo.
Aunque, mejor dicho,
ojala que vuelvas.

17.1.09

En un universo infinito que poco a poco se acaba.

Ahora lo pienso y me río, pero en su momento dolió bastante.
Éramos tú, yo, y nuestros nervios. ¿Cuántas veces habíamos hablado de lo que podía pasar si no parábamos a tiempo? Peor que una bomba de relojería, me cautivaste y me hiciste presa de tus besos mas rápido de lo que ninguno de los dos había esperado, y allí estábamos: perdiéndonos entre nuestros orgasmos, dejando que el mundo siguiera su curso sin contar con nosotros. ¡Zas!. Risas. Silencio. Miedo. Dolor. Placer. “Te quiero” No. “Te amo” Roces. Besos. Caricias. Fin.
¿Y después? Aun no puedo evitar que al recordarlo se me salten las lágrimas y me entren ganas de matarte. O de matarme a mí. Bah, ya no se ni lo que quiero. No puedo hablar de ello como si se tratase de una despedida, por que no lo fue. Y lo cierto es que nunca lo será.
Ya sabes, nunca me gustó decir adiós, suena demasiado mal, como si nunca nos fuéramos a volver a ver. “Es que eso es lo que va a pasar” me contestaste.
Y ahí fue cuando empecé a llorar y chillar, a perder la noción del espacio y del tiempo, a esconderme de tus besos.

16.1.09

Duele


Duele en exceso cuando la vida te pinta otra de sus sonrisas amargas y entonces por tu cara resbalan dos punzantes lágrimas.
Duele todo. O quizás no duele nada, no sé.
A lo mejor todo es psicológico y en realidad no lo sentimos en el cuerpo, si no en la mente.
Bah, me da igual, todo me da igual.
Nada me importa ahora que no estás tú.
Pero la cuestión es que duele. Mucho. Duele mucho.
La vida pesa demasiado cuando una la lleva a sus espaldas, sola, pero, así es la vida ¿qué le vamos a hacer? Yo no puedo cambiar el mundo por mucho que quiera.
Aunque ahora el mundo me parece tan absurdo que no me apetece ni cambiarlo.
Miro a la gente y me devuelven la misma mirada, quizás con un poco de confusión, pero con el mismo odio.
Por que sí. Odio a todo el mundo. Y el mundo me odia a mí.
Y sobretodo te odio a ti por dejarme como me dejaste.
Ojala leas esto. Me da igual que te rías de mí, me da igual que llores, te enfades o te pegues un tiro.
Ahora todo me da igual, como antes.

Todo es un ciclo.